En los sanatorios, las inspecciones bromatológicas se llevan a cabo en las cocinas, con más cuidado, asiduidad y rigor que en los comedores industriales.
La metodología es la misma que en los demás servicios: se hacen determinadas auditorias programadas, y otras que resultan sorpresivas.
En función de las auditorías, la bromatóloga califica o brinda un resultado sobre el estado bromatológico de esa cocina. Una vez evaluadas las condiciones de seguridad e higiene, si es necesario, se toman las medidas correctivas para que todo esté dentro de los niveles y estándares exigidos.